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LOS OLIVOS

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El árbol del olivo, cuyo fruto es la aceituna, se sabe que se cultiva en la región del Mediterráneo desde hace 6.000 años. Las primeras pruebas del aprovechamiento agrícola del olivo, por parte del hombre, son del Calcolítico, encontradas en los trabajos arqueológicos de Teleilat Ghassul (Jordania). El árbol y sus productos son a menudo mencionados en la Biblia y el Corán, atribuyéndoles además las distintas civilizaciones su carácter de árbol “sagrado” así como recomendando el uso y consumo de su fruto y del aceite que se extrae de éste.
El cultivo del olivo fue introducido en la Península Ibérica por los Fenicios alrededor de 1050 A.C., la civilazción de la Antigua Grecia alrededor del 600 A.C. y los Romanos ampliaron el cultivo del olivar español pues consideraban que su calidad era superior. Más tarde, la civilización Musulmana mejoró las técnicas de producción del aceite e introdujo nuevas variedades de olivar. Hoy en día hay aproximadamente 200 millones de olivos entre Jaén, Granada, Málaga, Córdoba y Sevilla. España es, con diferencia, el mayor productor y exportador mundial de aceite de oliva y el 75% del total de aceite de oliva producido en España procede de Andalucía. Algunos de los mejores Aceites de Oliva Virgen Extra provienen de las Sierras Subbéticas, siendo reconocidos entre los más importantes del mundo en los concursos de Aceite de Oliva Virgen Extra.
Los olivos se adaptan bien a los suelos calcáreos, en colinas de piedra caliza y roquedos. Con frío y condiciones de clima cálido. Tienen flores blancas en Mayo y Junio, alrededor del 50 % de la aceituna española pertenece a la variedad denominada picual. El fruto, la aceituna, se vuelve de color negro al madurar en los meses de invierno, para ser cosechada y dispuesta para ser prensada y obtener el aceite de oliva ya en el mes de noviembre. Aproximadamente de 4 a 5 kg de aceitunas producen un litro de aceite de oliva. En Andalucía predomina el aceite obtenido de las variedades de olivar picual, picudo y hojiblanco que proporcionan un sabor frutal y fresco y con fuerte aroma.
En las zonas rurales como Iznájar, el olivo está todavía estrechamente asociados con la cultura y la vida cotidiana. Al olivar se iba a recolectar espárragos, collejas, cardillos, diente de león y una larga lista de plantas útiles. Los lugareños van de cacería de perdices, conejos y liebres a través de los campos de olivos. Es un placer dar un paseo a través de un olivar y deleitarse con el canto de las aves, sorprenderse con el vuelo de una perdiz, admirar una gran variedad de colores durante todo el año o sentir el aroma al amanecer de los olivares.